Un caso de extrema crueldad ha conmocionado a Indonesia, luego de que las autoridades confirmaran la detención del director y 12 trabajadores de una guardería infantil en Yogyakarta, acusados de someter a 53 menores entre los 2 y 5 años a graves actos de maltrato físico y psicológico.
La investigación, revelada este martes, se centra en el centro infantil Little Aresha, ubicado en esta ciudad al sur de la capital del país. Según las autoridades, los menores eran víctimas de prolongadas ataduras en pies y manos, además de otras vejaciones que han generado indignación a nivel nacional.
La Policía de Yogyakarta informó, mediante un comunicado oficial, que los 13 sospechosos enfrentan penas de hasta ocho años de prisión mientras avanzan las investigaciones en uno de los casos más impactantes de abuso infantil registrados recientemente en la región.
De acuerdo con el jefe de Investigación Criminal de Yogyakarta, Riski Adrian, los actos de violencia comenzaban desde primeras horas del día, apenas los niños llegaban al establecimiento.
“Al parecer, se les desnudaba y posteriormente eran mantenidos atados durante un tiempo determinado, siendo liberados únicamente para comer o bañarse”, explicó el funcionario.
El reporte policial también señala que 11 de los cuidadores confesaron haber participado en estos abusos. Sin embargo, aseguraron que actuaban bajo instrucciones directas del director del centro y con la aprobación del responsable de la institución educativa encargada de supervisar el lugar.
El caso ha abierto un intenso debate en Indonesia sobre la supervisión y regulación de los centros de cuidado infantil, así como sobre la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección para los menores en entornos que deberían garantizar su bienestar y seguridad.